lunes, 5 de mayo de 2014

Trastornos del sueño

Trastornos del sueño

Los trastornos del sueño y el síndrome metabólico

La salud metabólica depende, además de la predisposición genética, de factores conductuales como los hábitos alimentarios y la actividad física.

     La carencia de sueño, trastorno que caracteriza los hábitos de vida de las sociedades modernas, representa cada vez más otro factor conductual que afecta adversamente la salud metabólica.

     El síndrome metabólico se define como un conjunto de alteraciones metabólicas, entre otras, obesidad visceral, alteración del metabolismo de la glucosa, dislipidemia e hipertensión arterial. Todas ellas aumentan el riesgo de morbimortalidad cardiovascular.

     Pocas horas de sueño, alteración de su calidad y patrones irregulares de sueño y vigilia se asociaron con rasgos metabólicos adversos, como obesidad y alteraciones del metabolismo de la glucosa, que son características del síndrome metabólico.

     Datos de estudios experimentales señalaron mecanismos por los que la falta de sueño podría generar enfermedades metabólicas, donde son importantes las vías neuroendocrinas nerviosas centrales que controlan la homeostasis de la energía y el consumo de alimentos. Vías periféricas, como las que regulan la función de los adipocitos (células grasas), también parecen ser sensibles al sueño insuficiente.

     Existe un vínculo causal entre la carencia de sueño y los rasgos metabólicos adversos que caracterizan al síndrome metabólico. En un análisis transversal de los datos del Adult Health and Behaviour Project, con 1.214 participantes de 30-54 años, mostró una clara asociación entre la escasa cantidad de sueño y el aumento de la prevalencia del síndrome metabólico. Mientras que la prevalencia de éste fue del 22%, aumentó al 48% en los que dormían pocas horas (6-7 horas por noche) y al 83% en los que dormían muy pocas horas (<6 horas por noche); es de observar también que el sueño prolongado (>8 horas por noche) también se asoció con mayor prevalencia del síndrome metabólico.

     En otro estudio con más de 56.000 adultos, mostró que la duración del sueño corta (<7 horas por noche) y larga (>8 horas por noche) se asocia con mayor probabilidad de obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedad cardiovascular.

     La duración del sueño como su calidad se vinculan con la salud metabólica, así la poca eficiencia del sueño nocturno –es decir, mucho tiempo acumulado de vigilia durante la noche- se asoció independientemente con la prevalencia del síndrome metabólico. El sueño superficial y los trastornos del sueño relacionados con trastornos respiratorios también se asociaron con el síndrome metabólico. Los ciclos irregulares de sueño y vigilia y la desincronización circadiana como consecuencia de los turnos rotativos de trabajo pueden ser especialmente perjudiciales para la salud metabólica.

     En un estudio de 1.811 empleados de una compañía aérea, la prevalencia del síndrome metabólico fue 2,13 veces mayor entre los que trabajaban en turnos rotativos que en los trabajadores diurnos. Por otro lado, haber trabajado anteriormente en turnos rotativos se asocia con mayor riesgo de hipertensión y diabetes tipo 2 y con mala calidad subjetiva del sueño. Estos datos sugieren que los problemas del sueño producidos por el trabajo en turnos rotativos, generan efectos metabólicos adversos prolongados.

     La poca duración del sueño (≤10 horas por noche) se asoció con obesidad infantil.

     La evidencia sobre el vínculo entre pocas horas de sueño y el mayor riesgo de diabetes tipo 2 es mayor aún que para la asociación con la obesidad porque la desincronía del ritmo circadiano, es decir, dormir fuera de los horarios habituales, también afecta adversamente el metabolismo de la glucosa.

     Dormir menos de 5 horas por noche se asoció con el aumento del 57% del riesgo de aparición de diabetes tipo 2 durante el seguimiento, escasa cantidad de sueño y dislipidemia, que se caracteriza por aumento del colesterol de las LDL y bajas concentraciones de colesterol de las HDL. Dormir menos de 5 horas por noche se asoció con mayor probabilidad de hipertensión. Dado que el síndrome metabólico y cada uno de sus componentes se asocian con aumento del riesgo de muerte prematura, es probable que la falta de sueño también se asocie con mayor mortalidad.

     La somnolencia diurna se asocia con disminución de la activación en la corteza prefrontal ventromedial en respuesta a imágenes con muchas calorías versus imágenes con pocas calorías, lo que sugiere que la falta de sueño podría alterar la capacidad para ejercer control inhibitorio sobre el consumo de alimentos.

     Sobre la base de los datos anteriores, la falta de sueño parece ser un blanco promisorio para la prevención y probablemente el tratamiento del síndrome metabólico y sus componentes. Por ejemplo, el tratamiento de la apnea obstructiva del sueño, que con frecuencia lleva a una importante fragmentación del sueño, tratada con presión positiva continua de las vías respiratorias mejora notablemente características metabólicas, como la homoeostasis de la glucosa, la dislipidemia, la hipertensión y la obesidad. Se debe tener en cuenta, sin embargo, que la apnea no sólo genera mala calidad del sueño, sino también hipoxia, que de por sí se asocia con características metabólicas adversas y, a su vez, mejora con presión positiva continua de las vías respiratorias.

     Mucho más común que las perturbaciones del sueño mencionadas es la restricción voluntaria asociada con las actividades de esparcimiento actuales, como el empleo de dispositivos electrónicos para juegos, las compras on line, las redes sociales o la televisión. En estos casos, programas de educación del sueño y tratamientos cognitivos conductuales centrados en mejor higiene del sueño podrían representar enfoques promisorios para inducir cambios de conducta que mejoren estas alteraciones metabólicas.


Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
Master en Medicina Vascular
E-mail: josenayi@hotmail.com


lunes, 21 de abril de 2014

No sólo es cuestión de peso

No sólo es cuestión de peso

Bien es sabido que la obesidad es considerada en la actualidad como una enfermedad cada vez más frecuente en la población general; y que esta situación conlleva además de problemas sociales o de integración, o sicológicos, problemas que afectan directamente a la salud en general y, sobretodo, en lo que se llama alteración metabólica, en la cual la diabetes, la hipertensión arterial, los problemas con el colesterol y los triglicéridos, y un estado inflamatorio continuo, pone a estos pacientes en una situación de riesgo continuo y creciente.

     Por lo general, el peso disminuye rápidamente en los enfermos con obesidad que son sometidos a cirugía bariátrica. La reducción del peso es notable desde las primeras semanas posteriores a la intervención y se asocia con cambios metabólicos favorables.

     Tres estudios recientes confirmaron los beneficios asociados con la cirugía bariátrica, en términos del control de la diabetes y la prevención de la enfermedad, en los sujetos con obesidad. Asimismo, los resultados en conjunto sugieren que en algunos enfermos, la cirugía está indicada para corregir los trastornos metabólicos, independientemente de la pérdida de peso. En este contexto se torna imprescindible conocer con exactitud cuáles son los cambios metabólicos vinculados con la cirugía, clásicamente destinada a bajar de peso.

     Por el momento, el índice de masa corporal (IMC) previo a la intervención sigue siendo el marcador más sensible para estimar el IMC luego de la cirugía.

     Para los cambios metabólicos, en cambio, la información es mucho más limitada.

     En ese contexto se analizó el papel de las citoquinas sintetizadas por el tejido adiposo, en la predicción de las modificaciones vinculadas con la cirugía bariátrica. Los niveles posquirúrgicos de la adiponectina y de la leptina se relacionaron con la resistencia a la insulina y con la reducción del peso. Sin embargo, la utilidad de la concentración prequirúrgica de adiponectina y de leptina, en términos de la predicción de la pérdida de peso y de la mejoría de la resistencia a la insulina, de la hipertensión arterial y de la dislipidemia, todavía no se definió.

     La visfatina es otra citoquina liberada por el tejido adiposo que influye en la masa grasa y en la homeostasis (regulación) de la glucemia, en los sujetos con obesidad. Asimismo, los estudios realizados en los últimos años demostraron el papel importante de la inflamación en la aparición de la resistencia a la insulina y de la diabetes. Actualmente se considera que la obesidad representa un estado de inflamación crónica leve.

     Luego de la cirugía bariátrica, el IMC, la glucemia en ayunas, los valores del HOMA-2-RI y los niveles de la HbA1c se redujeron significativamente. En estas pacientes, el IMC disminuyó en un 24,7% a los seis meses de la cirugía y en un 31% al año. La incidencia de diabetes en las pacientes con obesidad mórbida fue del 40% al inicio y se redujo a 3,3% después de la cirugía bariátrica. Además, los niveles de las HDL (colesterol Bueno) aumentaron considerablemente, en tanto que la concentración de los triglicéridos disminuyó en forma importante.

     Por lo que debemos entender que se producen cambios importantes en los niveles de las adipoquinas y otros mediadores metabólicos e inflamatorios luego de la cirugía bariátrica. La concentración de los marcadores denominados proinflamatorios (TNF-RI, TNF-RII y PCR) disminuyó luego de la intervención, en tanto que los niveles de la adiponectina, una adipoquina antiinflamatoria, aumentaron. Las modificaciones fueron significativas a los seis meses de la cirugía, con excepción de la visfatina, cuyos niveles descendieron en forma considerable recién al año.

     Las observaciones coinciden con los hallazgos referidos en trabajos anteriores, en enfermos obesos con diabetes tipo 2.

     En síntesis, los niveles altos de adipoquinas proinflamatorias antes de la cirugía bariátrica predicen cambios menos importantes en la glucosa, insulina, HbA1c y HOMA-2-RI, luego de la intervención. Por lo que se sugiere que la combinación de diversos marcadores metabólicos y de inflamación sería especialmente útil para predecir los cambios asociados con la cirugía bariátrica y, por lo tanto, para identificar los enfermos con más posibilidades de beneficiarse con la intervención quirúrgica.


Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
Master en Medicina Vascular
E-mail: josenayi@hotmail.com



domingo, 6 de abril de 2014

Debo hacerme colocar la vacuna para la gripe?

Debo hacerme colocar la vacuna para la gripe?

Esta es una pregunta frecuente entre los pacientes y en la población general, y la pregunta surge por la situación de que algunas personas, aparentemente, no padecen de gripe, otras que manifiestan que cuando se vacunan se enferman más, o porque manifiestan que se vacunan y lo mismo padecen episodios de gripe.

     Hoy no hay dudas de que la enfermedad es causa de hospitalización y muerte, sobre todo en los grupos que tienen alto riesgo. Tan es así que el Ministerio de Salud de la República Argentina incorporó en el año 2011 la vacuna antigripal al Calendario Nacional de Vacunación, con el propósito de disminuir la internación, complicaciones, secuelas y mortalidad en la población en riesgo en Argentina.

     Debe entenderse que la vacunación es una responsabilidad y un derecho de todos los habitantes y es indispensable el compromiso del personal de salud, los medios de comunicación y la comunidad, en la difusión de la disponibilidad de todas las vacunas del calendario nacional de manera gratuita y obligatoria.

     Las epidemias de gripe se reiteran anualmente. La variación menor dentro del mismo tipo de Influenza B o los subtipos de influenza A, se llama variación antigénica. Ésta ocurre constantemente y resulta en nuevas cepas, lo que produce epidemias estacionales. Dicha “mutación” genera la necesidad de producción de vacunas antigripales adaptadas a estas variaciones, cada año. Las variaciones mayores implican la emergencia de virus nuevos y generan pandemias, como la producida en 2009 por la cepa A/California/ 07/09 (H1N1)pdm09.

     La enfermedad es causa de hospitalización y muerte, sobre todo en los grupos que tienen alto riesgo de sufrir las complicaciones (niños pequeños, embarazadas, ancianos y enfermos crónicos). Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, las epidemias causan cada año de 3 a 5 millones de casos de enfermedad grave y unas 250.000 a 500.000 muertes. En los países industrializados, la mayoría de las muertes asociadas a la gripe se produce en mayores de 65 años.

     El virus de la influenza o gripe pertenece a la familia Orthomixoviridae. Hay tres tipos antigénicos, de los cuales dos, A y B, son los que más frecuentemente producen patología en el ser humano. En su superficie contiene glicoproteínas denominadas hemaglutininas (H) y neuraminidasas (N). Éstas facilitan la replicación; al mismo tiempo cambian periódicamente su secuencia de aminoácidos, lo que determina las variaciones antigénicas que presenta el virus y, por lo tanto, las mutaciones destinadas a evadir las respuestas inmunes del huésped.

     La enfermedad es fundamentalmente respiratoria, con mayor riesgo de hospitalización, complicación y muerte en los grupos de alto riesgo. Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran: neumonitis, neumonía bacteriana y descompensación de enfermedades crónicas cardiovasculares, respiratorias, metabólicas.

     La vacuna antigripal es una herramienta decisiva para proteger de la enfermedad en forma total o parcial. Además, contribuye a limitar la circulación viral en la comunidad. Es en este contexto que la vacunación antigripal constituye una acción de salud preventiva de interés nacional prioritario, para cuyo éxito las instituciones del sector público, las sociedades científicas, las organizaciones de la sociedad civil, los servicios de salud privados, la superintendencia de servicios de salud, las fuerzas de seguridad, los ámbitos académicos y el personal de salud, entre otros, se unen en forma solidaria y eficaz.

     Transmisión: El virus de la gripe, tanto estacional como pandémico, se transmite mediante macro y microgotas expulsadas desde el aparato respiratorio a través de la tos, el estornudo o simplemente cuando se habla.

     Incubación: El período de incubación es aproximadamente de tres días, desde la exposición hasta el inicio de la fiebre y otros síntomas respiratorios, pero puede ser tan breve como algunas horas. En forma más rara, puede ser más prolongado.

     Prevención: La vacunación oportuna es la herramienta de mayor eficacia e impacto para la prevención. El lavado adecuado de las manos o su desinfección en forma frecuente es otra medida de alto impacto para evitar la transmisión de la gripe y de otras enfermedades infecciosas. Además, el observar medidas de control para toser o estornudar contribuye a disminuir la posibilidad de transmisión del virus.

     Tratamiento: El virus es susceptible al tratamiento con drogas antivirales específicas del grupo de los inhibidores de la neuraminidasa, tales como oseltamivir y zanamivir, especialmente cuando estas drogas se administran dentro de las primeras cuarenta y ocho horas de comenzados los síntomas de la enfermedad, independientemente de los tratamientos paliativos o para los síntomas; sin olvidar que aquellas personas que toman otro tipo de medicación es imprescindible la consulta médica pues tanto la enfermedad gripal como sus tratamientos pueden influir en la evolución de otras enfermedades y sus tratamientos.

     Para tener en cuenta…

Consejos para prevenir las infecciones respiratorias

  • Lavado de manos: Hay que hacerlo con frecuencia a lo largo del día.
  • Estornudos: Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo descartable o con el ángulo interno del codo.
  • Pañuelos: Preferir los descartables y tirarlos a la basura inmediatamente después de usarlos.
  • Vacunas: Cumplir con el calendario nacional y las indicaciones médicas.
  • Higiene: No compartir objetos. Los virus permanecen en manijas, picaportes y pasamanos.
  • Ventilación: Evitar mantener los ambientes cerrados durante todo el día y permitir la entrada del sol.

Recordar...

Acciones recomendadas según la población

Personal de salud.
Aplicar una dosis de 0,5 ml. de vacuna antigripal.

Embarazadas.
Aplicar una dosis de 0,5 ml. de vacuna antigripal en cualquier momento de la gestación.

Puérperas hasta los seis (6) meses posparto.
Aplicar una dosis de 0,5 ml. de vacuna antigripal, si no han sido vacunadas durante el embarazo.

Niños y niñas de 6 a 24 meses inclusive.
Aplicar dos (2) dosis de 0,25 ml. de vacuna antigripal 2014. Los menores de 24 meses que hubieran recibido al menos dos dosis de vacuna antigripal años previos, deberán recibir una dosis.

Niños y niñas entre 25 a 35 meses inclusive, con factores de riesgo.
Aplicar dos (2) dosis de 0,25 ml. de vacuna antigripal 2014. Los niños entre 25 y 35 meses que hubieran recibido al menos dos dosis de vacuna antigripal años previos, deberán recibir una dosis.

Niños y niñas mayores de 36 meses a 8 años inclusive, con factores de riesgo.
Aplicar dos (2) dosis de 0,5 ml. de vacuna antigripal 2014. Los niños entre 36 meses y 8 años inclusive, que hubieran recibido al menos dos dosis de vacuna antigripal desde el año 2010, deberán recibir un dosis.

Niños y adultos de 9 a 64 años inclusive, con factores de riesgo.
Se aplicará una dosis de 0,5 ml. de vacuna antigripal.

Adultos mayores o igual de 65 años de edad.
Se aplicará una dosis de 0,5 ml. de vacuna antigripal.


Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
Master en Medicina Vascular
E-mail: josenayi@hotmail.com


lunes, 3 de marzo de 2014

La salud cardiaca y el matrimonio

La salud cardíaca y el matrimonio

Cada día está más firme el conocimiento de que el estrés o el tipo de calidad de vida emocional tiene una influencia directa sobre la salud y es en este sentido que en el caso de la vida matrimonial, la buena relación entre la pareja sin dudas que influye en la salud humana en general y cardiovascular en particular.

     Tal es así que los corazones ambivalentes (solteros o con vida conyugal complicada) estarían expuestos a un aumento del riesgo de padecer enfermedad cardíaca, según sugiere un estudio sobre matrimonios con sentimientos encontrados entre sí.

     El hallazgo más extraño fue que sólo si ambos integrantes de la pareja tenían sentimientos ambivalentes hacia el otro surgía ese aumento del riesgo (de enfermedad cardíaca), o sea que la salud de ambos esposos "es interdependiente; no importa lo que uno dice o hace, sino lo que ambos hacen en la relación" cuando se trata de la salud cardíaca.

     Estudios previos se habían ocupado de los efectos en la salud de los sentimientos positivos o negativos de las parejas, pero la realidad de la mayoría de las relaciones sentimentales no suele ser tan lineal.

     Por ejemplo, se estudiaron a 136 parejas de 63 años de edad en promedio y que habían estado casadas durante unos 36 años, los participantes respondieron preguntas para evaluar sus sentimientos hacia su esposa o esposo, cada uno tenía que calificar, por ejemplo, cuán contenedora o desagradable era su pareja en los momentos que necesitaba apoyo, consejo o ayuda; el equipo transformó esas respuestas en resultados "positivos" y "negativos".

     El 30 por ciento de los participantes gozaba de un concepto "positivo" de sus parejas, mientras que el 70 por ciento provocaba una combinación de sentimientos positivos y negativos, lo que el equipo consideró ambivalente.

     Los autores evaluaron el nivel de riesgo cardíaco de los participantes. Para eso, les realizaron estudios por imágenes para determinar la acumulación de calcio en las paredes de las arterias coronarias, también obtuvieron los valores de colesterol y azúcar en sangre e indagaron sobre los factores del estilo de vida (ejercicio y tabaquismo, por ejemplo).

     Las parejas en las que ambos tenían sentimientos ambivalentes hacia el otro registraban niveles significativamente más elevados de acumulación de calcio en las arterias que el resto; el equipo detectó un aumento del riesgo cardíaco sólo en esos matrimonios.

     Los resultados del resto de las evaluaciones no explicaron las diferencias observadas en las imágenes arteriales.

     Los sentimientos ambivalentes hacia la pareja influirían en gran parte en el nivel de riesgo cardíaco por el grado de contención ofrecido asociado con la calidad de la relación; esos efectos se aplicarían a cualquier tipo de relación.

     Al observar el papel que el matrimonio podría tener en la probabilidad de padecer un ataque cardíaco, los investigadores hallaron que los hombres no casados tenían entre un 55 y un 66 por ciento más de probabilidades de sufrir un ataque cardíaco, y las mujeres solteras entre un 60 y un 65 por ciento más, en comparación con los casados. La diferencia en el riesgo de morir de ataque cardíaco era incluso mayor para los hombres solteros que para las mujeres, afirmaron los investigadores. Para los hombres solteros, el riesgo de morir en 28 días tras un ataque cardíaco era del 60 al 168 por ciento más alto que para los hombres casados; en el caso de las mujeres solteras, el riesgo de morir de ataque cardíaco era del 71 al 175 por ciento mayor que para las mujeres casadas.

     Aún tras considerar otros factores de riesgo cardiovascular, como el tabaquismo, los antecedentes familiares y el colesterol elevado, en los pacientes solteros se duplicó el riesgo de morir o padecer una complicación cardiovascular grave, como un infarto, después de una angioplastía. Si bien el colesterol elevado y los antecedentes familiares de enfermedad cardíaca eran más comunes en el grupo
de casados, los solteros eran más propensos a padecer las complicaciones cardíacas más graves (muerte, infarto o nuevas angioplastías) en los 12 meses posteriores a la intervención original.

     Las probabilidades de morir de ataque cardíaco eran mayores para los hombres y mujeres solteros en todas las edades, en comparación con las personas casadas que tenían una edad parecida.

     En una relación cercana, como un matrimonio, una persona pasa mucho tiempo con otra, interactuando tanto con experiencias negativas como positivas de cada uno de ellos, como también las vividas plenamente en pareja, situación que aparentemente reduce el riesgo de ataque cardíaco tanto en hombres como en mujeres; por otro lado, hay estudios que han mostrado que estar soltero o vivir solo incrementa el riesgo de desarrollar y morir de enfermedad cardíaca.

     A los 30 días de la intervención, el 3,1 por ciento de los solteros y el 1,2 por ciento de los casados sufrieron una complicación cardiovascular grave. Al año, las cifras fueron respectivamente del 13,3 y 8,2 por ciento. Además, los solteros fueron dos veces más propensos que los casados a morir por cualquier causa.

     Además, el beneficio aparente del matrimonio fue mayor en los hombres que en las mujeres. El equipo advierte que los solteros tendían a llegar más enfermos a la angioplastía (por ejemplo, eran más propensos que los casados a estar cursando un infarto).

     Los pacientes cardíacos necesitan apoyo y su atención no culmina en el hospital, esto significa que si un paciente no tiene alguien que lo pueda cuidar, debería recibir atención especial.

     En una relación ambivalente, "uno es menos propenso a acercarse al otro en búsqueda de contención. Y si el otro es el que tiene sentimientos ambivalentes, será menos propenso a pedir ayuda".

     Además, sobre todo para hombres y mujeres de mediana edad, estar casado y la cohabitación están asociados con un pronóstico considerablemente mejor en las incidencias por eventos coronarios agudos antes de ser hospitalizados y después de llegar con vida al hospital, esta última es la conclusión de un estudio que aparece en la edición del 31 de enero de la revista European Journal of Preventive Cardiology.

     Para concluir podemos decir que la adecuada vida de relación conyugal tiene un efecto benéfico sobre la salud general y en particular la cardiovascular.


Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
Master en Medicina Vascular
E-mail: josenayi@hotmail.com



domingo, 23 de febrero de 2014

El aborto y los nacimientos de mortinatos

El aborto y los nacimientos de mortinatos

El aborto y los nacimientos de mortinatos se asocian con riesgo de eventos vasculares futuros de la madre.

     El sexo femenino se considera un factor protector contra la aterosclerosis y sus enfermedades relacionadas como el infarto cardíaco; pero se encontró que en  los casos de abortos espontáneos existiría una probable causa común con la  enfermedad aterosclerótica.

     La inflamación sistémica subyacente y la enfermedad vascular parecen relacionar los eventos adversos asociados con el embarazo y las condiciones que tienen en común los cambios ateroscleróticos en el lecho vascular, como los infartos de miocardio y cerebral y la hipertensión renovascular (de origen en el riñón).

     En tal sentido se realizaron estudios poblacionales, de seguimiento a largo plazo con más de un millón de mujeres, para comparar las tasas de enfermedad aterosclerótica cardíaca (enfermedad cardíaca isquémica, infarto de miocardio), cerebral (infarto cerebral) y renal (hipertensión renovascular) en aquellas que sufrieron abortos espontáneos y nacimiento de mortinatos y las que no los tuvieron. Por cada aborto adicional hubo un incremento de infarto de miocardio de 9%, infarto cerebral 13% e hipertensión renovascular 19%. Las tasas de infarto de miocardio, cerebral e hipertensión renovascular aumentaron con el incremento en el número de abortos; por cada aborto adicional hubo un incremento entre el 9% y el 20%, según la patología (infarto de miocardio en un 9%, infarto cerebral en un 13% e hipertensión renovascular en un 19%). Las tasas de infarto de miocardio, cerebral e hipertensión renovascular en las mujeres menores de 35 años aumentaron entre un 35% y un 55% por cada aborto adicional; mientras que en aquellas de 35 años o más, las tasas se incrementaron en sólo un 6% a un 7%.

     No se encontró un incremento en las tasas de infarto de miocardio, cerebral y de hipertensión renovascular en el primer año después del aborto.

     En el caso de infarto de miocardio, se observó que la tasa aumentó con el tiempo transcurrido desde el primer aborto, con el mayor efecto encontrado luego de cinco años o más.

     En los casos de infarto cerebral y de hipertensión renovascular, la tasa no difirió con el tiempo transcurrido desde el aborto.

     En total, los mortinatos se asociaron con una tasa de riesgo superior en comparación con los abortos; aunque en las mujeres con antecedentes de cuatro abortos o más, las tasas de aumento fueron similares.

     El incremento para la tasa de infarto de miocardio, cerebral y de hipertensión renovascular fue de similar magnitud en las mujeres con antecedentes de aborto. A mayor número de abortos, mayor incremento en las tasas de estas tres patologías. Los resultados obtenidos indican un vínculo etiológico (origen) entre la pérdida del embarazo y los eventos ateroscleróticos, que podrían estar relacionados con un proceso fisiopatológico iniciado por el aborto o el nacimiento de un mortinato que lleva a aterosclerosis o por un mecanismo subyacente común, posiblemente genético.

     El hallazgo de que las pérdidas de un embarazo se asociaron con eventos ateroscleróticos posteriores en tres órganos diferentes indica que existe un mecanismo común subyacente.

     El sistema inmunitario y los mecanismos inflamatorios, como las respuestas de linfocitos T helper tipo 1 (Th1), parecen cumplir un papel en los abortos, lo cual indica que la pérdida de un embarazo se asemeja a situaciones autoinmunitarias (el  sistema inmunológico ataca al mismo organismo).

     Recientemente, se encontró que diversas enfermedades autoinmunitarias se asociaron con un riesgo aumentado de aterosclerosis. Las placas ateroscleróticas sobre el endotelio contienen células inmunitarias activas como células T activadas y macrófagos, junto con moléculas de señalización que promueven las respuestas. La disfunción endotelial (alteración del funcionamiento normal de las arterias) se asoció con abortos previos. Por ello, se considera que los procesos inflamatorios son útiles para explicar los mecanismos subyacentes comunes, influidos genéticamente, tanto de la pérdida del embarazo como de las condiciones fisiopatogénicas de la aterosclerosis.

     La disfunción endotelial producida por los procesos inflamatorios sistémicos es un mecanismo subyacente común plausible para abortos, mortinatos e infarto de miocardio, cerebral y de hipertensión renovascular. La patología vascular resultante podría contribuir con las alteraciones placentarias durante el embarazo, con la consiguiente pérdida y el aumento en la probabilidad de infarto de miocardio, cerebral y de hipertensión renovascular.

     En conclusión, el aborto y los nacimientos de mortinatos se asociaron con un riesgo incrementado de infarto de miocardio, cerebral y de hipertensión renovascular.

     Estas condiciones tienen como hallazgo común los cambios ateroscleróticos en el lecho vascular y, por ello, la pérdida del embarazo podría ser un factor de riesgo posible de enfermedad aterosclerótica en las mujeres.

     Los hallazgos obtenidos avalan una etiología en común (posiblemente vinculada con un componente genético) para la pérdida del embarazo y los eventos ateroscleróticos o el inicio de procesos patológicos para la aparición de abortos o de mortinatos que lleven a estas condiciones ulteriores. En cualquier caso, los procesos inflamatorios vasculares parecen ser el denominador común, por lo que es recomendable en situaciones de abortos espontáneos o mortinatos, evaluar el funcionamiento arterial o procesos ateroscleróticos precoces y asintomáticos a los fines de prevenir enfermedades serias como el infarto, el ACV o la hipertensión arterial de origen renal.


Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
Master en Medicina Vascular
E-mail: josenayi@hotmail.com



lunes, 5 de agosto de 2013

La cefalea ¿es un dolor de cabeza?

La cefalea ¿es un dolor de cabeza?

Lo primero que se nos ocurre plantear es si el dolor de cabeza puede ser motivo de preocupación, y en realidad nos debe interesar por varias razones, una de ellas es su influencia sobre la calidad de vida, sobre la actividad laboral y, por sobretodo, por los riesgos que generan ciertas causas de cefalea.

     Por otro lado se debe aclarar que una cefalea es un dolor que afecta a la cabeza y que no debe confundirse con un dolor de cervical, que corresponde a una molestia debida a problemas en la columna cervical.

     Se definen dos grandes grupos, uno son las migrañas o jaquecas, que se caracterizan por presentarse como un dolor en la mitad de la cabeza, es en general de marcada intensidad, suele darse episódicamente, es de carácter pulsátil, y suele estar asociada a síntomas como náuseas, vómitos, hipersensibilidad a la luz y al ruido, que empeora con la actividad física; suele ser más frecuente en las mujeres que en los varones, y sobretodo durante el período de actividad sexual, o sea de entre los 15 y 50 años de edad, afectando del 12 al 15% de la población, generalmente encontrándose más de un integrante familiar. Por último, es de destacar, que si bien suelen ser molestas no suelen representar gravedad.

     Por el otro lado, están las cefaleas que se caracterizan por presentarse en forma simétrica en la cabeza, y están las primarias o las secundarias a alguna causa en particular, sea un trauma, un tumor cerebral, por hipertensión arterial o por estrés o frío por nombrar algunas causas.

     Lo importante es saber reconocer que hay formas de presentación que pueden ser indicadores de riesgo; por ejemplo, un dolor de cabeza que es persistente y tiende a ser progresivo, o que aparece de manera repentina y de marcada intensidad en alguna persona sin antecedentes de cefaleas previas, o que van asociados a síntomas como convulsiones, o algún déficit motor (falta de fuerzas en miembros como pierna o brazo), o que aparece por encima de los 50 años.

     Los métodos de diagnósticos como una Rx de cráneo, una tomografia computada o una resonancia magnética, sólo se utilizan cuando un profesional médico lo cree conveniente, pues el diagnóstico se realiza en un 90% por las características clínicas del paciente.

     Un tumor cerebral va a generar dolor sólo en función de si éste tiene un tamaño considerable y seguramente van a aparecer otros signos o síntomas orientadores, un aneurisma cerebral sólo va a generar un dolor de cabeza al momento de la complicación y se presenta en forma muy aguda y con marcada intensidad, el riesgo de presentar un ACV (accidente cerebrovascular) en personas que presentan cefaleas crónicas sólo es probable si se demuestra una causa concreta como, por ejemplo, la hipertensión arterial.

     Es decir, las características clínicas del dolor de cabeza son de fundamental importancia a la hora de determinar si éste representa un riesgo considerable o no. Como siempre, la consulta con un profesional médico siempre será lo adecuado para tal apreciación, sin dejar de mencionar que la auto medicación se puede convertir en un gran ocultador de la verdadera causa de la molestia.


Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
Master en Medicina Vascular
E-mail: josenayi@hotmail.com



domingo, 30 de junio de 2013

La aspirina tan antigua como efectiva

La aspirina tan antigua como efectiva

La aspirina (nombre comercial del ácido acetilsalisílico), es una droga que se usa desde antaño en temas de tratamiento o prevención de enfermedades y que a pesar de los avances en el conocimiento de la farmacología actual, sigue siendo de vital importancia para algunas enfermedades.

     Su historia es extensa, pero a modo de resumen podemos decir que su origen se remonta al uso de la corteza del sauce blanco (nombre latino Salix alba) que  ha sido usada desde tiempo inmemorial para el alivio de la fiebre y del dolor, incluso por Hipócrates en el siglo V a. c.

     El principio activo de la corteza de sauce fue aislado en 1828 por Johann Buchner, profesor de Farmacia en la Universidad de Munich; se trataba de una sustancia amarga y amarillenta, en forma de agujas cristalinas que llamó salicina. En 1838 Raffaele Piria, un químico italiano, trabajando en La Sorbona de París logró separar la salicina en azúcar y un componente aromático llamado salicilaldehído. A este último compuesto lo convirtió en cristales incoloros a los que puso por nombre ácido salicílico. El ácido acetilsalicílico fue sintetizado por primera vez por el químico francés Charles Frédéric Gerhardt en 1853 y luego en forma de sal por Hermann Kolbe en 1859. Hubo que esperar hasta 1897 para que el farmacéutico alemán Felix Hoffmann, de la casa Bayer, consiguiera sintetizar al ácido acetilsalicílico con gran pureza. Aspirina fue el nombre comercial acuñado por los laboratorios Bayer para esta sustancia, convirtiéndose en el primer fármaco del grupo de los antiinflamatorios.

     Tras la Primera Guerra Mundial, la marca aspirina fue expropiada en los países ganadores, fundamentalmente Inglaterra, Estados Unidos y Francia; de tal manera que en estos países aspirina pasó a ser el nombre genérico de la sustancia. Desde su comercialización se han consumido más de trescientos cincuenta billones de comprimidos y se estima que el consumo diario es de unos cien millones de aspirinas. Consecuentemente, es uno de los fármacos más usados en el mundo, con un consumo estimado de 40.000 toneladas métricas anuales. Actualmente, el 100% de la producción mundial de ácido acetilsalicílico manufacturada por Bayer se realiza en Langreo, España, en una planta química de esta empresa multinacional.

     Uno de los usos más difundidos en los últimos tiempos ha sido el de prevenir los problemas de trombosis, tanto venosas como arteriales, es en ese contexto por lo que se la usa para prevenir infartos de miocardio y trombosis venosas, por ejemplo en pacientes que han sido operados de la cadera, o que se encuentran en situación de riesgo de trombosis, como es el caso de pacientes que se encuentran imposibilitados de deambular, sin que al momento sea superada por fármacos más actuales.

     Ciertos estudios epidemiológicos sugieren que el uso a largo plazo de la aspirina a bajas dosis se asocia con una reducción en la incidencia del cáncer colonorrectal, así como el cáncer de pulmón, posiblemente por su asociación con efectos inhibitorios sobre la COX producida por adenocarcinomas, efectos supresores de prostaglandinas o incluso efectos directamente antimutagénicos. También se ha estudiado el papel que juega la aspirina en reducir la incidencia de otras formas de cáncer. Es posible que la aspirina también tenga la capacidad  de reducir la formación de cataratas en pacientes diabéticos.

     Según científicos del Instituto de Neurociencia y Fisiología de la Universidad de Goteborg, en Suecia, una dosis diaria de aspirina puede ayudar a reducir el deterioro cerebral en personas de edad avanzada. No obstante, los expertos subrayan que «debido a los efectos secundarios peligrosos que puede tener la 'Aspirina', no se puede recomendar su uso masivo a fin de proteger la memoria»; también se usa para el tratamiento de algunas enfermedades de la piel.

     Pero los efectos adversos de la aspirina son tan importantes como sus efectos beneficiosos.

     Hay que tener en cuenta que existen interacciones con otros medicamentos y en los cuales en algunas drogas se aumentan sus efectos y en otras las disminuye; por otro lado, hay efectos secundarios directos, principalmente gastrointestinales, es decir, úlcera péptica gástricas y sangrado estomacal. Por otro lado, en pacientes menores de catorce años se ha dejado de usar la aspirina para reducir la fiebre en la gripe o la varicela debido al elevado riesgo de contraer el síndrome de Reye, que es una complicación grave en la que se ve afectado también el hígado; además, el riñón es uno de los órganos que también debemos tener en cuenta a la hora de usar la aspirina por sus posibles efectos dañinos, generando o promoviendo una glomerulonefritis o una insuficiencia renal.

     Entonces, es importante entender que si bien es una droga de uso muy difundido y de venta libre, siempre hay que consultar con un médico, quien es el único preparado para determinar no sólo los riesgos y beneficios, sino para también considerar que dentro de los efectos que tiene la aspirina, la dosis de la misma condiciona tal efecto, por ejemplo si lo que se busca es prevenir una trombosis las dosis debe ser de entre 150 a 300 mg. diarios; fuera de esa cantidad el objetivo se pierde; en cambio si lo que se busca es el efecto antiinflamatorio las dosis pueden ser 10 veces más.

     O sea que, para concluir, podemos decir que es una droga con plena vigencia y que desempeña en algunas situaciones una utilidad insuperable, pero que requiere de la necesaria información para el uso correcto de la misma a los fines de conseguir el mejor efecto sin riesgos innecesarios.


Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
Master en Medicina Vascular
E-mail: josenayi@hotmail.com



domingo, 31 de marzo de 2013

El deportista y el alcohol

Deporte y alcoholismo

El deportista y el alcohol

El alcohol se podría decir que es la droga más antigua y usada en el mundo. Su origen sería árabe ya que la palabra original es “al Kuhul". Tiene propiedades desinfectantes, y se usa en distintos ramos como en cosmética, en fabricación de pinturas, en la elaboración de medicamentos, bebidas, perfumes, en la industria, entre otras aplicaciones, y también para consumo humano.

     Hay 16 tipos de alcoholes, pero los más conocidos y habituales son: el alcohol metílico, (alcohol de quemar) que se usa con fines industriales, es incoloro, inflamable, tóxico, y de olor penetrante. El alcohol etílico es obtenido por síntesis del etileno o por fermentación de los azúcares y éstos se obtienen de frutas y hortalizas. Este último es usado en la medicina y en la elaboración de productos para el consumo humano.

     El alcoholismo es una adicción altamente destructiva, tanto para la mente, como para todo el organismo en general, ya que atraviesa la membrana celular y por lo tanto afecta distintos órganos. Se realizaron distintos estudios en relación con los efectos del alcohol y el rendimiento físico en humanos. En este sentido, se desprende la siguiente posición del American College of Sports Medicine:

  • El consumo agudo de alcohol ejerce un efecto negativo sobre la psicomotricidad, como tiempo de reacción, coordinación de ojos y manos, la precisión, el balance y la coordinación.
  • Puede alterar la regulación de la temperatura del cuerpo durante el ejercicio prolongado en ambiente frío.
  • El alcohol puede disminuir la fuerza, la potencia, la tolerancia muscular local, la velocidad y la tolerancia cardiovascular.
  • El consumo prolongado y excesivo produce cambios patológicos en hígado, cerebro, músculo, corazón y puede llevar a la incapacidad y la muerte.
  • Educar a deportistas, dirigentes, educadores, médicos, entrenadores, prensa, etc. para que sepan los efectos del consumo del alcohol sobre el rendimiento físico y las alteraciones agudas y crónicas que se puedan producir.
Está demostrado que el etanol afecta el sistema nervioso central, provocando euforia, deshinibición, mareos, disminuyendo la respuesta a los reflejos, somnolencia, alucinaciones, confusión etc. Cuando la dosis de alcohol es más alta, aparece enlentecimiento de los movimientos, impide la coordinación de los miembros, y pérdida temporal de la visión, etc.

     El alcohol es el principal depresor del sistema nervioso central. En distintos grados, está presente la agresividad, el descontrol de impulsos y hasta el estado de coma y muerte cuando las dosis son excesivas y en forma aguda como lamentablemente se observa en los jóvenes durante los fines de semana. El alcohol afecta al complejo de la dopamina en un primer estadio provocando euforia y pérdida del miedo, único efecto que se podría considerar positivo para el deporte.

     Es importante saber que el consumo de ciertas bebidas alcohólicas y en dosis no recomendables, con los años puede producir daño neurológico irreversible, pudiendo llevar a la demencia alcohólica. Por otro lado, hay dos inconvenientes muy importantes, uno es que aumenta de peso por la cantidad de calorías que tiene cada gramo de alcohol (1 gr. 7 calorías), y el otro inconveniente es la acción sobre los receptores gamma de nuestro cerebro, produciendo una ralentización o enlentecimiento de las neuronas.

     Por lo expuesto, la función psicomotora es la más afectada (tiempo de reacción, coordinación mano-ojos, etc.) y por ende el rendimiento deportivo. Un efecto a tener en cuenta es la hipoglucemia (azúcar baja en sangre) por disminución de la denominada gluconeogénesis hepática (producción de azúcar por el hígado). Aparentemente el alcohol no tendría efecto sobre el consumo máximo de oxígeno.

     Hace unos años se realizó un estudio en la Universidad de Southern, en el estado de Illinois, por el cual se investigó durante 19 meses a 51.500 estudiantes con entrevistas y cuestionario. La conclusión fue el elevado consumo de alcohol entre los alumnos universitarios que practicaban deportes (publicado por la Revista Journal of American College Health). Por lo que el consumo de alcohol más elevado, estuvo en deportistas que entre los que no practicaban deportes; además se observó más consumo entre los capitanes
que en el resto del grupo.

     La dependencia alcohólica y los problemas relacionados con el alcohol son, en nuestro país, más prevalentes que los del consumo de las denominadas drogas ilegales. Los consumidores de alcohol que acuden a la consulta médica pueden ser ubicados en uno de los siguientes grupos:

  • Aquellos cuyo consumo constituye un riesgo o perjuicio para su salud aunque no haya problemas objetivables.
  • Aquellos que presentan una patología asociada al consumo perjudicial del alcohol aunque no presentan dependencia alcohólica.
  • Aquellos que presentan dependencia al alcohol.
Como puede apreciarse, la gravedad va en orden creciente, lo cual muestra la importancia de la detección precoz ante el consumo de una droga tolerada e incentivada por todos los medios de difusión masiva. Sólo el tabaco y los medicamentos de consumo libre compiten con el alcohol en su prevalencia en las encuestas realizadas.

     Es importante no desestimar ningún ámbito, pues el abuso y la dependencia alcohólica, si bien pueden tener una base genética, son determinantes las condiciones que se dan en el desarrollo de la vida del individuo en todos sus ámbitos de socialización. El alcoholismo atraviesa todas las edades y condiciones sociales, sin restricciones y se puede dar en personas con o sin otro trastorno previo, concomitante o posterior al consumo.

     Piense el lector, en la infinita gamas de aspectos que influyen en el consumo de una bebida alcohólica; un éxito deportivo, un cumpleaños, un bautismo, la nochebuena, una encuentro con amigos, una situación de tristeza, una situación de alegría, y no hace falta abundar más.

     Tengamos en cuenta que el alcohol no es simplemente un combustible, sino también un depositario de muchísimos sentimiento, ilusiones e ideas de la humanidad. Tal vez si pensamos en términos de moderación, podamos conseguir que aquel que hoy es un consumidor compulsivo de alcohol pueda aprender que no sólo el alcohol puede emborrachar sino también la tristeza, el dolor, el éxito, la derrota, en fin, las singularidades
de la vida pueden atentar contra ella.

     Hay que destacar que las situaciones de pérdidas significativas como la del trabajo, oficio o profesión, el retiro, la jubilación, el final de una carrera deportiva o sucesivos fracasos, y el consumo de alcohol, se alimentan mutuamente entre sí en una espiral creciente.

     Tengamos en cuenta que el consumidor de alcohol puede arrimarse a la consulta y recibir de los profesionales tratantes, solamente indicaciones médicas de prohibición del consumo. Esta prohibición puede resultar ineficaz si el profesional busca como aliado del tratamiento la voluntad de alguien cuya voluntad es precisamente la primera victima del consumo de alcohol.

     El abordaje de los trastornos por consumo de alcohol requiere la participación de una amplia gama de personas e instituciones tanto para el tratamiento como para la prevención. En este sentido, tengamos en cuenta que la detección precoz de los conflictos que predisponen al abuso de alcohol, se puede dar en todos los ámbitos de la vida; familia, docentes, vecinos, deportistas, entrenadores, kinesiólogos, amigos, en fin, cualquier persona significativa, antes que llegue a la consulta por presentar problemas serios de adicción.

     En este sentido, es de utilidad, lo aportado por las denominadas ciencias de la conducta a partir de la década del 70; la conducta de los individuos es algo explicable, predecible y modificable; y el consumo de alcohol es una conducta. En realidad tenemos que decir que estas posibilidades se deben a que la conducta es el resultado de un proceso de aprendizaje social. Cuando decimos aprendizaje no nos referimos solamente al aprendizaje escolar sino aquel que surge de la solución de los problemas que plantea la vida
en todos los ámbitos donde transcurre la historia del individuo.

     Un paso más importante aún, es no sólo considerar que se aprende a tener conductas de consumo de alcohol, sino también que se puede aprender socialmente a dejar de consumir excesivamente o que también se puede aprender a no consumir excesivamente alcohol.

     El tratamiento esta apuntado a un equipo multidisciplinario (psiquiatras, médicos, psicólogos, asistentes sociales, profesores de educación física, etc.) que incluyan a la familia; otra forma serían los grupos de autoayuda, y llegando al extremo de la internación en los casos severos, donde el manejo ambulatorio es imposible.

     Por el lado del deporte, los médicos, entrenadores, profesores de educación física, etc., que actúan a nivel de los grupos infanto-juveniles, tendrían el rol preventivo de crear espacios de acciones y reflexiones sobre estilo de vida saludables, proyectos de vida, promoviendo un diálogo permanente.


  • El consumo de alcohol tiene como consecuencia un aumento de la diuresis y, por lo tanto, favorece la deshidratación.
  • Los expertos aseguran que no se ha demostrado que el uso de la cerveza -especialmente por lo que supone su contenido alcohólico- tenga un efecto significativo sobre la mejora de la salud del deportista.
  • Cualquier cifra de alcohol afecta significativamente tanto el rendimiento como la recuperación del deportista, al valorar los posibles efectos positivos del consumo moderado de alcohol, incluyendo la cerveza, en la vida de un deportista.

En los últimos meses se han difundido algunas noticias en relación a supuestos beneficios del consumo de cerveza en la recuperación de un deportista, pero buena parte de la clase médica desconfía de estos preceptos. "Pequeñas cantidades de alcohol (a partir de 0,2 gramos de alcohol por litro de sangre) tienen efecto sobre diversas funciones neuropsicológicas. La práctica deportiva precisa la total integridad de todos los sistemas orgánicos, por lo que cualquier cifra de alcohol afecta significativamente tanto el rendimiento como la recuperación del deportista".

     El consumo de alcohol, en cualquiera de sus variantes, influye negativamente en el rendimiento, la fuerza y la coordinación. El etanol, presente en las bebidas alcohólicas, afecta el sistema nervioso, pudiendo provocar en un primer momento euforia y mayor fuerza, pero el efecto final es depresivo; es decir, deprime las capacidades del individuo para actuar ante cualquier situación y reduce los reflejos. Como consecuencia, los movimientos se enlentecen, la coordinación disminuye y si su ingesta fue excesiva puede ocasionar alteraciones en la visión.

     Igualmente, tampoco parece nada claro que el consumo de alcohol, aunque sea en cantidades de cerveza mínimas, tenga algún efecto beneficioso en la prevención de enfermedades cardiovasculares. "El alcohol es, después del tabaco, una de las principales causas individuales de mortalidad prevenible. La clara relación entre diversos cánceres y el consumo de alcohol desaconseja totalmente cualquier consumo, tal y como afirman con rotundidad las prestigiosas organizaciones científicas como 'World Cancer Research Fund' o 'American Institute for Cancer Research".

     Por otro lado, el alcohol actúa como diurético lo cual puede propiciar un cuadro de deshidratación durante la práctica deportiva, y debido a que su ingesta incrementa la pérdida de líquidos, también se produce una pérdida mayor de vitaminas y minerales esenciales para el adecuado desempeño deportivo como el potasio, magnesio, fósforo y calcio.


Alcohol y deporte

"Es muy importante que la persona que practique una actividad deportiva esté adecuadamente hidratada durante todo el día, es decir, antes, durante y después del esfuerzo físico que realice. La hidratación durante la actividad física es incompleta en muchos deportes por las características del esfuerzo y las pérdidas sudorales. En estos casos hay que intentar optimizar la hidratación lo máximo posible", señala el trabajo.

     Además, el etanol se absorbe rápidamente en el organismo y obstaculiza el metabolismo de otros nutrientes al mismo tiempo que genera un efecto inhibitorio en la oxidación de las grasas, por lo cual, puede ocasionar un incremento de peso corporal indeseado a expensas de grasa.

     Entre otros de sus efectos negativos sobre el metabolismo, podemos decir que el etanol aumenta la degradación de proteínas, lo cual por supuesto perjudica la masa magra de nuestro organismo. Por éstas y otras razones, no se aconseja el consumo de cerveza dentro de la dieta de un deportista.

     "No se ha demostrado que el uso de la cerveza, especialmente por lo que supone su contenido alcohólico, tenga un efecto significativo sobre la mejora de la salud. El deporte se asocia con una serie de valores éticos que deberían ser irrenunciables: compañerismo, respeto al rival, etc. Pero también debe implicar la renuncia a hábitos tóxicos como el dopaje, el consumo de drogas, de tabaco y de alcohol".


Dr. José A. Nayi

Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
Master en Medicina Vascular
E-mail: josenayi@hotmail.com



martes, 19 de febrero de 2013

El envejecimiento y la diabetes


El envejecimiento y la diabetes

Uno de los procesos biológicos que más intriga a cualquier persona en general y a los científicos en particular es el relacionado con el envejecimiento. Han pasado siglos de investigación en el tema que dejaron algunos conocimientos y otras frustraciones.

     Como atenuante en el tema es cierto y palpable que con el desarrollo de mejores condiciones de vida y de la mano del avance del conocimiento y de la tecnología médica, muchas más personas arriban a edades más avanzadas, aunque a la vez se encuentran con el inevitable efecto del paso del tiempo en donde surge el desarrollo de enfermedades crónicas y degenerativas y en donde la diabetes emerge como una de las enfermedades que aparecen con mayor frecuencia.

     Al mismo tiempo, parecería que las personas obesas y diabéticas experimentan una velocidad de envejecimiento más rápida que las personas no diabéticas y delgadas.

     Según los últimos estudios, la división celular es importante en el organismo para la renovación de los tejidos, habiendo a la vez un mecanismo de protección natural para prevenir la transformación tumoral y en el cual existe la denominada apoptosis (1), el envejecimiento celular, y la autofagia (2).

     Estos tres procesos existen en forma natural y en condiciones de normalidad; ese equilibrio natural se puede ver alterado por diversas situaciones en donde nuevamente la diabetes aparece como un mecanismo que condiciona un envejecimiento y ateroesclerosis precoz.

     Profundizando un poco más, y para entender mejor el tema, es bueno saber que existen una serie de estudios en los cuales la obesidad juega un rol importante pues produce sustancias tóxicas denominadas radicales libres y otras sustancias denominadas pro-inflamatorias que elevan la denominada insulinorresistencia que, con el tiempo, producen la enfermedad diabetes que, a su vez, determina un daño acelerado de los tejidos que se pueden evidenciar en el examen vascular al constatarse un deterioro de este órgano bajo la forma de aterosclerosis precoz, y con la presencia de varias sustancias consideradas como tóxicas para las células, determinando un envejecimiento acelerado de los tejidos.

     En la práctica médica clínica se ha demostrado cómo parámetros simples tienen una estrecha correlación con este proceso de envejecimiento, como por ejemplo la circunferencia de la cintura, el índice de masa corporal, o el calcio en las arterias.

(1) La muerte celular programada o apoptosis, es una forma de muerte celular que está desencadenada por señales celulares controladas genéticamente. La apoptosis tiene una función muy importante en los organismos, pues hace posible la destrucción de las células dañadas genéticamente, evitando la aparición de enfermedades como el cáncer.
(2) La autofagia es un proceso catabólico altamente conservado en eucariotas (3), en el cual el citoplasma, incluyendo el exceso de orgánulos o aquellos deteriorados o aberrantes, son secuestrados en vesículas de doble membrana y liberados dentro del lisosoma / vacuola para su descomposición y eventual reciclado de las macromoléculas resultantes.
(3) Eucariotas: Es el dominio que incluye los organismos celulares con núcleo verdadero. La castellanización adecuada del término es "eucariontes".
Fuente consultada: es.wikipedia.org


Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
Master en Medicina Vascular

lunes, 11 de febrero de 2013

Tatuaje: riesgos

Tatuaje: riesgos

El tatuaje y sus riesgos para la salud

Tendencias sociales y culturales continúan popularizando a los tatuajes, por lo que existe un incremento en el número de adolescentes que se los realiza. Aproximadamente el 10% de los adolescentes (12-18 años) tienen tatuajes. La mayoría de ellos desconocen las complicaciones relacionadas con éstos.

     Los tatuajes amateurs están compuestos por tinta o partículas de carbón que se han inyectado en la piel dando un color azul negruzco. Los tatuajes profesionales compuestos por tintas, permiten mezclar pigmentos para obtener el color deseado, por lo que el procedimiento no está exento de complicaciones, las cuales pueden estar vinculadas con la injuria (daño) del tejido o con la sustancia introducida.

     Infaltable para realizar un tatuaje, la tinta es un elemento conformado por pigmentos que no siempre son inocuos. Los pigmentos de color rojo son las sustancias que causan con más frecuencia complicaciones en la piel, aunque la reacción puede tener que ver con predisposiciones individuales, o ser "una mezcla de ambos" componentes.

     Las complicaciones asociadas a tatuajes incluyen: infecciones (hepatitis, HIV), fototoxicidad (pigmento amarillo), reacción alérgica (granulomas, liquenoide), reacción pseudolinfomatosa y rechazo inmunológico del tatuaje (reacción de hipersensibilidad retardada).

     Las reacciones alérgicas a cuerpo extraño pueden ocurrir años posteriores a la realización del tatuaje. Generalmente provocadas por el pigmento rojo, pero también puede ocurrir con el verde, rojo y amarillo.

     Varios investigadores han estudiado la toxicidad potencial de esos pigmentos, las inflamaciones y las infecciones, así como la transmisión de enfermedades como la hepatitis y el SIDA por medio de agujas infectadas, son los riesgos más difundidos de la práctica, pero no los únicos; existe el denominado 'Fenómeno isomórfico de Koebner', que consiste en "el proceso por el cual los tatuajes desencadenan enfermedades cutáneas que el individuo ya tenía, pero que no se habían manifestado". El impacto de la aguja o de la tinta sobre la piel puede desatar dolencias como la psoriasis, el liquen plano y el vitiligo, entre otras.

     Tanto el método de tatuado como la misma tinta introducida, pueden transmitir infecciones y producir reacciones inflamatorias y otros problemas de salud, de hecho, existen casos que demostraron que pueden ser cancerígenos. Esto se debe a que "las tintas están vinculadas a colorantes que se utilizan en ciertas industrias, que pueden contener productos químicos tóxicos, como metales pesados o hidrocarburos".

     Los tatuajes temporarios de henna son populares entre los adolescentes. Son relativamente baratos, fáciles de aplicar con mínimo disconfort y accesibles en áreas turísticas. Como el henna natural no se seca con facilidad en la piel, se colocan sustancias adicionales como aceites, café, té, indigo, parafenilendiamina (PPD) para disminuir el tiempo de secado y oscurecer el color.

     La dermatitis alérgica de contacto a los tatuajes de henna es un problema que se incrementa en el mundo. Estas reacciones de hipersensibilidad se manifiestan como liquenoides, eccematosas o símil eritema multiforme en el sitio del tatuaje. Las complicaciones a largo plazo incluyen hipo / hiperpigmentación postinflamatoria en el sitio del tatuaje, cicatriz y sensibilización permanente a agentes específicos. El PPD es uno de los sensibilizantes más comunes. Los tatuajes transferibles de figuras son populares en los niños y se conoce poco acerca de sus complicaciones.

     Los tatuajes cosméticos se proponen como maquillajes permanentes. Como complicaciones se reportan reacción alérgica, y fenómeno de Koebner.

     Los tatuajes traumáticos se originan de la implantación percutánea de materiales extraños como, metales, barro, etc. Deben tratarse con la remoción inmediata de las partículas extrañas.

     Los casos descriptos en la literatura dermatológica son escasos, pero las posibilidades son reales.- Es cierto que a la hora de considerar la popularidad del tatuaje y según un trabajo realizado en el Hospital Argerich (Argentina) entre 1998 y 2006, durante ese período fueron atendidos allí 21 pacientes por reacciones adversas a tatuajes. "Son un cuadro de baja frecuencia". Pero los dermatólogos coinciden sobre el mismo punto: el carácter irreversible de los tatuajes por lo que "Primero deben explicarse todo los riesgos que implica hacerse un tatuaje y luego que cuesta poco dinero hacerlo y mucho sacarlo".

     Si está planeando tatuarse, asegúrese de hacerlo con un profesional y no con un amigo porque el trabajo de los "amateurs" conllevaría cierto riesgo de contraer hepatitis C. En un análisis de varias docenas de estudios cientificos, expertos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés) hallaron que los tatuajes que realizan personas no profesionales aumentarían el riesgo de padecer la infección hepática. En cambio, no hay evidencia de que los tatuajes realizados por profesionales acarreen ese tipo de riesgo.

     La hepatitis C sigue siendo un importante problema de salud pública en Estados Unidos, ya que entre el 75 y el 85 por ciento de las personas infectadas desarrollan infección crónica, la cual puede provocar enfermedades graves como cirrosis y cáncer de hígado. La enfermedad se contagia a través del contacto con sangre infectada.

     En Estados Unidos, hay aproximadamente 18.000 nuevos casos de infección con hepatitis C cada año, en su mayoría debido a que personas que se inyectan drogas comparten agujas o jeringas contaminadas. Pero hay otras formas de contraer la enfermedad. "Los tatuajes y perforaciones ('piercings') pueden transmitir hepatitis C y otras infecciones si son realizadas en condiciones no estériles". Por ello las personas no deberían dejar que amigos o personas que no son profesionales entrenados les hagan tatuajes o perforaciones.

     En general, las personas que se realizaron tatuajes con personas no profesionales enfrentaron un riesgo de hepatitis C entre dos y cuatro veces mayor que el promedio.

     Los tatuajes en las cárceles son un problema puntual, dado que la práctica es muy común y los prisioneros tendrían otros factores de riesgo de la hepatitis C. "Hasta la fecha no ha habido evidencia de que los tatuajes y perforaciones realizadas en salones profesionales de Estados Unidos hayan estado implicados en la transmisión del virus de la hepatitis C". En cambio, si se acude a alguien no profesional, hay ciertos recaudos que pueden tomarse. "Las agujas para perforar y para tatuar y las hojas de afeitar descartables se usan en una persona y luego se tiran. Reutilizar agujas u hojas de afeitar no es seguro".

     Para quienes piensan en tatuarse la revista científica Piel Latinoamericana, por varios dermatólogos consultados, publicó una serie de precauciones, convenientes para tener en cuenta antes de hacerse un tatuaje:

  • Evitar el uso de productos que no son seguros para la salud, como la tinta china.
  • Verificar condiciones de higiene: del sitio y del personal que realiza el tatuaje.
  • Evitar el uso de instrumentos improvisados (vidrios, puntas o varillas y tornillos calientes) por el riesgo de infecciones o quemaduras graves.
  • Verificar que el material a utilizar se encuentre esterilizado y sea de preferencia desechable antes de su uso.
  • Realizar un test de alergia al pigmento previo al tatuaje: comprobar la composición de los colorantes, fabricante, lote, fecha de elaboración y fecha de caducidad.
  • Debe existir un consentimiento informado por parte del tatuado o un representante legal en caso de menores de edad

Con el fin de evitar secuelas posteriores al tatuaje, se recomienda:
  • Evitar donar sangre por lo menos un año (OMS).
  • Verificar si no padece de alteraciones de la coagulación o cicatrización, hemofilia
  • Verificar que no utiliza marcapasos
  • Confirmar que no tiene enfermedades infecciosas como SIDA, Hepatitis A-B-C, infecciones de la piel por bacterias, hongos y virus u otras enfermedades como diabetes, epilepsia
  • Confirmar que posee vacuna antitetánica
  • Factor de discriminación al momento de incorporarse a la actividad laboral
  • Tiempo: tatuajes permanentes o temporales
  • Areas del cuerpo con mayor riesgo: boca, nariz, cuello, y órganos genitales
  • No ingerir alcohol las 24 horas previas al tatuaje
  • Realizar la depilación del área a tatuarse previamente en caso necesario
  • No retirar la costra y esperar la eliminación espontánea de la misma
  • Evitar baños de inmersión prolongada, saunas, turcos, baños de vapor durante una semana posterior al tatuaje
  • Lavado diario
  • Posterior al baño, seque suavemente la zona del tatuaje sin frotar y solicite a su médico un antibiótico tópico
  • No utilizar ropa de algodón/sintéticos durante las primeras semanas
  • No exponerse al sol por lo menos 2 meses posterior al tatuaje
Este tema también tiene su lado curioso en el cual una empresa fabricante de teléfonos celulares, intenta registrar una patente en Estados Unidos de tatuajes que vibran para advertir a sus portadores que su celular está sonando. La tecnología permitiría a los dibujos en la piel recibir las ondas magnéticas emitidas por los celulares, que generarían "estímulos perceptibles" para alertar a sus portadores de llamadas, mensajes o baterías a punto de acabarse. La gente podría recargar los tatuajes a través de potentes imanes.

     Por otro lado, en Estados Unidos, se ha observado la creciente popularidad de mensajes en la piel que informan a los servicios médicos de que el paciente tiene algún tipo de enfermedad crónica o alergia, como por ejemplo "Diabético. Tipo 2". Durante muchos años, las personas que tomaban este tipo de precauciones, han usado pulseras o colgantes, pero ambos tenían el inconveniente de que con el tiempo se rompen o son perdidos.

     Como tratamientos para la remoción de los tatuajes se han utilizado la escisión quirúrgica, dermoabrasión, criocirugía, peelings químicos y láser pero con el riesgo de secuelas cicatrizales y remoción incompleta.

     Con respecto al tratamiento con láser, la elección del láser se basa en el color de la tinta y su característica de absorción. Los pigmentos negros que absorben en el espectro rojo responderán al tratamiento con Q-switched ruby (694 nm), Q-switched alexandrita (755 nm) o Q-switched Nd:YAG (1064 nm). Las tintas azules y verdes responden al láser Q-switched ruby o al Q-switched alexandrita. Los rojos, naranjas o amarillos responden a Q-switched ND:YAG o al dye láser de 510 nm. Los tatuajes multicolores necesitan tratamiento con una combinación de láseres diferentes.

     En ocasiones la remoción no es completa debido a que el pigmento dérmico es muy profundo. Las complicaciones del láser incluyen: hipopigmentación o hiperpigmentación, alergia sistémica o reacción granulomatosa localizada, cicatrices atróficas.

     Debido a la popularidad de los tatuajes es importante estar alertas de los tipos de tatuajes como así también de las complicaciones de los mismos. Los investigadores continúan estudiando los métodos para mejorar la eficacia de la remoción de tatuajes.


Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
Master en Medicina Vascular
E-mail: josenayi@hotmail.com


lunes, 9 de julio de 2012

Meningitis

Meningitis


El sistema nervioso central (cerebro-cerebelo-médula espinal) se encuentra recubierto por una membrana o “envoltorio” denominada meninge, cuando ésta se inflama constituye la denominada meningitis.


     Existen variadas causas que condicionan esta inflamación, desde gérmenes como virus, bacterias, hongos, a factores tóxicos o climáticos (insolación).

     Lo cierto es que dada la ubicación, los síntomas que se producen son notorios y es por eso que los pacientes tienen, generalmente, cefalea, que llega a ser intensa, de tipo gravitativo y que no calma con analgésicos comunes, a esto se le suma la presencia de irritabilidad del sistema nervioso central y por eso estas personas sienten una especial sensibilidad a cualquier estimulante externo, y entonces presentan fotofobia o molestia a la luz, malestar a los ruidos o a los movimientos bruscos, con la presencia de distintos grados de alteraciones de la conciencia (desde el estado de somnolencia hasta el coma).


     Además pueden tener vómitos en forma de chorro, sin náuseas, tendencia al aislamiento en oscuridad y a adquirir una típica posición en la de cama de decúbito lateral denominada en la jerga médica como en gatillo de fusil, y cuando la causa es infecciosa aparece la fiebre.


     Esta enfermedad puede aparecer a cualquier edad. El mayor riesgo de enfermar y morir por esta enfermedad radica en los menores de 5 años, remarcando a la vez, que en el caso de niños o neonatos la prevalencia ha cambiado gracias a los planes de vacunación, sobre todo para el germen Haemophilus, lo cual nos hace ponderar el valor de la vacunación.


     Siendo las más afectadas aquellas personas con ciertos déficits inmunológicos (bajas defensas) o por descuidos en el control de enfermedades infecciosas comunes como son las faringitis, las neumonías, las sinusitis, o las otitis.


     El pronóstico depende del diagnóstico y del tratamiento precoz, ya que si éstos no se corresponden en tiempo y forma la mortalidad de esta patología puede ser importante.


     El tratamiento corresponde al profesional médico dependiendo del agente causal y del estado del paciente, lo que sí está claro y es uniforme es que ante este diagnóstico el paciente debe estar internado y requiere de metodologías diagnósticas específicas, como una punción lumbar para certificar el diagnóstico y su causa específica a los fines de realizar un tratamiento correcto.


     Gracias al plan nacional de vacunación ha disminuido su incidencia, como es el caso del haemophilus (dentro de la vacuna cuádruple), y en menor medida del neumococo.


     Por ello, la prevención es fundamental en esta patología, por lo que se recomienda:

  1. Cumplir con el Plan Nacional de Vacunación.
  2. No descuidar las enfermedades infecciosas comunes, como faringitis u otitis, porque pueden ser el punto de partida de una meningitis.
  3. Evitar el hacimiento pues favorece el contagio de enfermedades.
  4. Tener prioridad en una alimentación saludable, no significa abundante o costosa.
  5. Consultar a un profesional médico y no acudir a la automedicación.
  6. Higienizar los utensilios (cubiertos-vasos-platos) con lavandina.


Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
Master en Medicina Vascular
E-mail: josenayi@hotmail.com


sábado, 5 de mayo de 2012

El frío y el riesgo cardiovascular

El cuerpo humano se caracteriza por ser homeotermo, es decir, tiene mecanismos de control o de autorregulación para tratar de mantener la temperatura corporal dentro de cierta estabilidad o rangos de variación térmica, fuera de los cuales generaría alteraciones en el funcionamiento del organismo.

     Por ejemplo, cuando una persona tiene fiebre, si bien, éste es un mecanismo compensador, cuando sobrepasa ciertos valores comienzan a producirse alteraciones que afectan al sistema nervioso, cardiovascular, y al mismo metabolismo corporal, de modo tal que, a ciertos limites, hasta puede producir convulsiones y muerte.

     Con respecto, al otro extremo, es decir cuando las temperaturas corporales descienden, se produce una serie de cambios adaptativos cuyas consecuencias dependerán de la edad, del estado de nutrición, de patologías pre-existentes y del grado y la velocidad del descenso térmico.

     Tal es así que, ante temperaturas bajas, el corazón aumenta su frecuencia cardíaca (se acelera), la presión arterial aumenta, se produce vasoconstricción (1), y aumenta la agregación plaquetaria (aumenta la posibilidad de trombosis), todos estos factores explican porqué se considera que por cada grado que disminuye la temperatura, aumenta en dos por ciento el riesgo de un infarto, o que en general durante los meses de invierno se incrementa en un 20% el promedio de infartos de miocardios.

     Y si el paciente tiene enfermedades como diabetes, dislipemia (2), o es fumador, probablemente padezca problemas vasculares en los miembros inferiores (obstrucciones) que se vean agravados durante el clima frío.

     En cuanto al aparato respiratorio, las cilias que se encuentran en la nariz y que tienen como función hacer de filtro a las partículas extrañas, y la mucosa que debe calentar el aire que respiramos, se ven alteradas en su eficiencia y nos hace proclives a las inflamaciones del árbol respiratorio y por lo tanto a las infecciones del mismo.

     Pero también es necesario entender, que el aparato respiratorio y cardiovascular trabajan en conjunto, situación que explica por ejemplo la mortalidad y las hospitalizaciones en una neumonía que termina descompensando al corazón por descompensar una insuficiencia cardíaca, una arritmia.

     Es cierto que también se deben contemplar otras situaciones o enfermedades como un ACV, o una enfermedad de Parkinson, o una demencia de Alzheimer, o una artropatía (3), que durante los meses invernales parecen incrementar la inmovilidad o al mayor sedentarismo, que predisponen a las caídas que pueden generar fracturas y arrastran también riesgo cardiovasculares, como la mayor propensión de trombosis y de embolias.

     Por lo que desde el punto de vista de la prevención, es altamente recomendable incrementar la alimentación saludable basada en mayor cantidad de frutas, verduras, y legumbres; no dejar de realizar actividades físicas que probablemente durante las días fríos sean recomendables efectuarlas en lugares cerrados, como un gimnasio, o en su propio hogar en una bicicleta fija, o una cinta deslizante o caminador, por ejemplo; y por último, tratar de controlar las enfermedades cardiovasculares crónicas como la insuficiencia cardíaca, las arritmias, la hipertensión arterial, y los problemas vasculares que fácilmente nos hacen más vulnerables en épocas invernales.

(1) Vasoconstricción: Disminución del calibre de los vasos sanguíneos.
(2) Dislipemia: Las dislipidemias o dislipemias son una serie de diversas condiciones patológicas cuyo único elemento común es una alteración del metabolismo de los lípidos, con su consecuente
alteración de las concentraciones de lípidos y lipoproteínas en la sangre. En algunos países se le conoce como dislipemia, pudiéndose usar ambos términos como sinónimos.
(3) Artropatía: Enfermedad articular.

Fuentes: Gran Diccionario Salvat, Salvat Editores S.A., Barcelona, España, 1992; es.wikipedia.org


Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
Master en Medicina Vascular
E-mail: josenayi@hotmail.com


lunes, 5 de marzo de 2012

Cómo nos ayudamos a estar sanos?

En principio debemos entender que el estado de salud implica una situación dinámica, en donde el organismo presenta modificaciones ante diferentes factores como el clima, la alimentación, el estrés, la actividad física, la edad, entre muchos otros, los que influyen produciendo cambios en el estado de ánimo, el estado físico, y el funcionamiento de nuestro cuerpo, y para el cual existe un complejo mecanismo de adaptación o resistencia al daño que permanentemente actúa sobre ese preciado equilibrio biológico denominado salud.

     Cuando dicho equilibrio se pierde, porque los mecanismos naturales de defensa son sobrepasados, aparece la situación de enfermedad. Pero también es bueno conocer que cada persona tiene una susceptibilidad especial de tolerancia a las agresiones, por lo que es bueno también conocerse a uno mismo.

     Por ello, es importante -por ejemplo- conocer cuál es nuestra presión arterial promedio, para que luego el profesional médico sepa interpretar mejor los síntomas, sus causas y sus consecuencias. Así, si una persona siempre tuvo presiones arteriales de 110/80 mm/Hg., y de repente se le encuentran cifras de 145/80 mm/Hg., para esa persona ese nivel será elevado; mientras que para otra persona que habitualmente tiene 140/80 mm/Hg,, tener 145/80 mm/Hg. puede no tener significación alguna.

     Lo mismo ocurre con el aparato digestivo (ritmo evacuatorio, por ejemplo), el aparato respiratorio (reacciones exageradas ante determinados alergenos), el sistema nervioso central (equilibrio, temblores, memoria, etc.), el sistema ginecológico (ritmo menstrual en las mujeres, el estado mamario por el autoexamen, el ritmo urinario en el hombre, etc.).

     De esta manera, percibir cualquier cambio en referencia al funcionalismo habitual debe llamarnos la atención y a consultar a un profesional médico, a los fines de determinar qué es lo que realmente está ocurriendo.

     Muchas enfermedades producen síntomas muy sutiles, y la mejor forma de tomarlas a tiempo es con el diagnóstico precoz, por lo que conocernos y prestarle más atención a nuestro organismo termina siendo la mejor manera de ayudar a los profesionales médicos y a conservar nuestra salud.

     Por último, recordar que el llevar a cabo hábitos de vida saludable es la mejor manera de cuidar nuestro cuerpo, por lo que una dieta variada en donde se eviten los excesos de alimentos dañinos, el realizar alguna actividad física, un control periódico y tener un plan de vacunación acorde a la edad y situación de cada uno, hará el resto para mejorar no sólo nuestra longevidad (más años de vida) sino también nuestra calidad de vida, para disfrutar de lo nuestro, de nuestros afectos y de quienes nos rodean.



Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
Master en Medicina Vascular
E-mail: josenayi@hotmail.com


lunes, 16 de enero de 2012

Trombosis y embolias

Acerca de trombosis y de embolias


El aparato circulatorio está conformado por una central de bombeo representada por el corazón, y un circuito de distribución representada por las arterias y venas que conducen en su interior la sangre que llega a cada uno de los órganos.

     La sangre mantiene su fluidez debido a:

  • A) La velocidad de bombeo que hace que la circulación evite que la sangre se estanque, y por lo tanto se coagule, (por ejemplo, cuando se rompe una vena la sangre se coagula al estancarse en su salida y de esta manera se evita que el organismo pierda grandes cantidades de sangre);
  • B) Integridad en el interior de las arterias, ya que cuando se torna irregular se desencadenan mecanismos de coagulación, pues el organismo interpreta que algún daño tiene la pared arterial y surgen estos mecanismos de coagulación para “taponar” el problema, (por ejemplo, muchos infartos se producen cuando a partir de una placa de colesterol se desencadenan mecanismos de coagulación que terminan obstruyendo la circulación arterial); y
  • C) Estado de coagulabilidad de la sangre, en donde se sabe que la sangre se encuentra en un permanente equilibrio entre los factores de coagulación / anticoagulación, y que es una condición natural de cada persona; así hay personas que tienen mayor predisposición a coagular su sangre y otras a tener una sangre más anticoagulada. En este punto se debe destacar que, concretamente, hay enfermedades en donde la sangre coagula más de lo normal y son los denominados estados de hipercoagulabilidad, como por ejemplo el síndrome antifosfolipídico (1).



     Se habla de trombo o trombosis a la formación de un coágulo de sangre que tapona en forma parcial o total un vaso sanguíneo (arteria o vena), y de embolia cuando ese coágulo se desprende en forma parcial o total y es arrastrado por la corriente sanguínea hasta que el diámetro de la luz del vaso lo detiene, generando finalmente una obstrucción al flujo.

     Los émbolos arteriales a menudo ocurren en las piernas y en los pies. Algunos pueden ocurrir en el cerebro, produciendo un accidente cerebro-vascular, o el corazón determinando un infarto de miocardio.

     Entre los sitios menos comunes están los riñones, los intestinos y los ojos.

     Uno de los factores de riesgo principales para una embolia arterial es la fibrilación auricular, que consiste en una arritmia que presenta el corazón. Otra afección que plantea un riesgo de embolia (especialmente en el cerebro) es la estenosis mitral (enfermedad de la válvula izquierda del corazón o mitral). La endocarditis (infección del interior del corazón) también puede provocar émbolos arteriales.

     Una fuente común para un émbolo se da a partir de áreas de endurecimiento (ateroesclerosis) en la aorta y otros grandes vasos. Estos coágulos pueden desprenderse y bajar hasta las piernas y los pies. Si una embolia compromete las arterias que llevan el flujo sanguíneo a los pulmones, se denomina émbolo pulmonar.

     Las trombosis en las venas son las más proclives a desencadenar embolias, situación que es más común de lo que se cree, porque en realidad esta situación puede ocurrir sin dar síntomas en su trombosis o en la embolia; pero va asociada a un alto índice de mortalidad cuando la magnitud de la embolia es importante. Esto se da, fundamentalmente, en las trombosis de las piernas cuando desencadenan embolias que terminan concretando una embolia pulmonar.

     En cuanto a la prevención podemos aconsejar:

  • evitar situaciones de deshidratación, sobre todo a partir de los 60 años;
  • realizarse un chequeo médico cardiovascular a los fines de detectar arritmias cardíacas, o soplos en las arterias que pudieran estar indicando la presencia de placas de colesterol;
  • controlar el estado venoso, sobretodo en sedentarios u obesos, a los fines de descartar la presencia de trombosis venosas asintomáticas;
  • un control rutinario de laboratorio para determinar la presencia de niveles de colesterol elevado, o de diabetes, y;
  • de existir sospechas de problemas de coagulación, completar esos análisis con un estudio de coagulación que debe realizar un bioquímico o un médico hematólogo.

     Siempre debemos evitar el sedentarismo, y en donde el grado de actividad física es bajo el paciente deberá ser asesorado por su médico de cabecera para evitar riesgos innecesarios.

     En el caso de las mamás, recuerden que hay estudios que informan que la lactancia  materna ayuda a prevenir el infarto y la posibilidad de trombosis y embolias (reduciendo el riesgo en un 10% cuando la lactancia se mantiene por un año).

     Por último, le dejo una frase para la reflexión de un gran pensador del pasado que decía hace mucho tiempo:

"Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar en el futuro las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle". Sócrates


Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
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E-mail: josenayi@hotmail.com


(1) El síndrome antifosfolípido (o síndrome del anticuerpo antifosfolípido) es un desorden de coagulación, que produce trombosis tanto en las arterias como en las venas. También produce enfermedades relacionadas con el embarazo, como el aborto, parto prematuro, o preeclampsia severa. (Fuente: es.wikipedia.org)



miércoles, 11 de enero de 2012

Qué es el infarto lacunar?

Es conocido que todos los tejidos del organismo requieren de nutrición para su subsistencia, y que ésta llega fundamentalmente a través de la circulación sanguínea.

     Cuando por alguna razón la sangre no llega a esos tejidos se puede producir la muerte de las células configurando el denominado “infarto”; por lo tanto, se desprende de esto que la palabra infarto no es exclusiva del corazón, sino que también es aplicable a otros órganos.

     Cuando el daño ocurre en las células cerebrales (neuronas) se habla de infarto cerebral; en ese contexto el “infarto cerebral lacunar” se debe a infartos pequeños (no más de 20 mm.) y en áreas profundas del cerebro, que se producen por obstrucciones de pequeñas arterias por ateromas (placas de colesterol) o  embolias, que suelen ir acompañadas de síntomas que generan alteraciones en la calidad de vida de los pacientes, pues pueden alterar la motricidad (movimiento), la sensibilidad o la articulación de la palabra.

     Representa el 25% de todos los infartos cerebrales y se da más frecuentemente entre los 55 y 75 años de edad.

     Los factores de riesgo más frecuentemente asociados son la “hipertensión arterial y la diabetes”, aunque recientemente se ha descubierto que casi la cuarta parte de los pacientes con infartos lacunares no eran hipertensos ni diabéticos, observándose que la ateroesclerosis tiene un rol muy importante en su causa, y en donde los trastornos en las grasas de la sangre (colesterol-triglicéridos) y los fenómenos de aumento en la capacidad de coagular de la sangre (estado de hipercoagulabilidad) debido a una sangre que coagula más de lo normal o a estado que predisponen al aumento de la coagulación como el estado de deshidratación (sobretodo en pacientes mayores de 60 años) predispondrían a este tipo de lesiones.

     Por último, la migraña y el uso de anticonceptivos hormonales también podrían influir en su aparición.

     De todo esto se desprende que en un sentido preventivo es necesario controlarse la presión arterial, descartar la presencia de diabetes, y en su caso tenerla lo más controlada posible, controlar y corregir los niveles de colesterol y de triglicéridos, y finalmente en personas con factores de riesgo establecidos,  completar la rutina con un estudio de eco-doppler de vasos del cuello y un ecocardiograma para descartar posibles fuentes embolígenas.


Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
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E-mail: josenayi@hotmail.com