martes, 27 de septiembre de 2011

El ronquido, el sueño y el riesgo cardiovascular

¿Qué relación existe entre el ronquido, el sueño y el riesgo cardiovascular?

Muchas veces tenemos la sensación que no hemos obtenido el reposo necesario durante las horas de sueño y, al contrario, pareciera que nos faltaría más horas de descanso para poder recomponernos del desgate de la actividad diaria, sensación cada vez más frecuente y en donde se suman situaciones como la de fatiga crónica, estrés, exceso de trabajo, exceso de compromisos; pero a pocos de nosotros se nos ocurre pensar que tal vez nuestras horas de sueño no han sido las adecuadas.


     Así comienza a tomar importancia la denominada “apnea del sueño” entendiéndose como tal a la interrupción intermitente del flujo de aire en la nariz y la boca durante el sueño. En general, se consideran importantes las interrupciones de más de diez (10) segundos, pero la mayoría presentan apneas de entre veinte y treinta (20 y 30) segundos, con algunas situaciones más serias con apneas de hasta dos o tres (2 ó 3) minutos.

     La importancia de este síndrome radica en la somnolencia diurna que genera y de su asociación con el aumento en el riesgo cardiovascular. La primera se observa inicialmente durante las actividades pasivas, como leyendo o viendo televisión, para luego aparecer durante actividades que puedan generar riesgos mayores, como durante la conducción de vehículos, a tal punto que varios estudios han demostrado que los accidentes de tránsito son de dos a siete veces más frecuente en los roncadores en comparación con aquellos que no lo son. A todo esto se le suma la disfunción intelectual, la falta de memoria y hasta alteraciones de la personalidad.

     En cuanto a su efecto cardiovascular, se observa una notable variación de la frecuencia cardíaca con bradicardias de treinta a cincuenta (30 a 50) latidos, seguido de taquicardias que pueden llegar a noventa o ciento veinte (90 ó 120) latidos por minuto, variaciones que predisponen a la aparición de arritmias cardíacas de alto riesgo, sumado al hecho a que en general estos pacientes suelen tener cifras de tensión arterial nocturnas más elevadas, con una mayor predisposición para precipitar un evento isquémico coronario (infarto de miocardio) o descompensar una insuficiencia cardíaca.

     Si bien su prevalencia se encuentra en aumento, en la actualidad se considera que el 2% de las mujeres y el 4% de los hombres de mediana edad presentan este cuadro. Estas apneas pueden ser de origen central (sistema nervioso central) u obstructiva, en el tracto respiratorio superior.

     En la apnea obstructiva, la obstrucción a nivel de la oro-faringe genera una situación de asfixia que hace despertar al paciente brevemente, para luego continuar con el sueño, con secuencias de despertar/sueño de hasta cuatrocientas o quinientas (400 ó 500) veces en una noche, lo que determina una fragmentación del sueño.

     Esta situación puede verse agravada por la ingesta de alcohol, debido al efecto depresor sobre los músculos de las vías respiratorias, o por la obesidad, por aumentar el depósito de grasa en los tejidos blandos de la faringe, o por comprimir la faringe por grasa superficial del cuello.

     Ese estrechamiento para el paso del aire es lo que genera el ronquido, y su diagnóstico, si bien es eminentemente clínico, puede comprobarse u objetivarse a través de un estudio denominado polisomnografia o la medida de saturación de oxígeno durante la noche.

     Como consejo sugiero evitar la obesidad o el sobrepeso, evitar el consumo de cigarrillo y de alcohol, evitar dormir en posición supina (boca arriba) e intentar hacerlo en decúbito lateral (de costado), y siempre consultá a un especialista en nariz-garganta para que determine la presencia de alguna obstrucción de las vías respiratorias altas.


Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
Master en Medicina Vascular
E-mail: josenayi@hotmail.com





miércoles, 7 de septiembre de 2011

Hemorragia cerebral

Factores de riesgo de hemorragia cerebral


Estudios recientes han demostrado que existen ciertos factores o situaciones que incrementan el riesgo de presentar una hemorragia cerebral en pacientes con riesgo, recordando que aproximadamente entre un 2% al 3% de la población presenta un aneurisma cerebral que no sabe que lo tiene, porque en general son asintomáticos.

     Por ello siempre será importante que tengas en cuenta que existen situaciones que incrementan el riesgo de complicaciones, que en orden de importancia serían:
  • El consumo de café
  • El ejercicio físico intenso o abrupto
  • Sonarse la nariz de manera exagerada
  • Tener relaciones sexuales
  • Realizar fuerza prolongada y/o intensa para defecar
  • Consumir bebidas “colas”.

Por lo tanto, para alejarse de la posibilidad de padecer hemorragia cerebral, recomiendo:
  • modera el consumo de café,
  • realiza ejercicios físicos en forma progresiva y controlada,
  • usa laxantes o alimentos que te ayuden a normalizar el ritmo de evacuación, y
  • consume con moderación bebidas colas.


Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
Master en Medicina Vascular
E-mail: josenayi@hotmail.com