lunes, 5 de marzo de 2012

Cómo nos ayudamos a estar sanos?

En principio debemos entender que el estado de salud implica una situación dinámica, en donde el organismo presenta modificaciones ante diferentes factores como el clima, la alimentación, el estrés, la actividad física, la edad, entre muchos otros, los que influyen produciendo cambios en el estado de ánimo, el estado físico, y el funcionamiento de nuestro cuerpo, y para el cual existe un complejo mecanismo de adaptación o resistencia al daño que permanentemente actúa sobre ese preciado equilibrio biológico denominado salud.

     Cuando dicho equilibrio se pierde, porque los mecanismos naturales de defensa son sobrepasados, aparece la situación de enfermedad. Pero también es bueno conocer que cada persona tiene una susceptibilidad especial de tolerancia a las agresiones, por lo que es bueno también conocerse a uno mismo.

     Por ello, es importante -por ejemplo- conocer cuál es nuestra presión arterial promedio, para que luego el profesional médico sepa interpretar mejor los síntomas, sus causas y sus consecuencias. Así, si una persona siempre tuvo presiones arteriales de 110/80 mm/Hg., y de repente se le encuentran cifras de 145/80 mm/Hg., para esa persona ese nivel será elevado; mientras que para otra persona que habitualmente tiene 140/80 mm/Hg,, tener 145/80 mm/Hg. puede no tener significación alguna.

     Lo mismo ocurre con el aparato digestivo (ritmo evacuatorio, por ejemplo), el aparato respiratorio (reacciones exageradas ante determinados alergenos), el sistema nervioso central (equilibrio, temblores, memoria, etc.), el sistema ginecológico (ritmo menstrual en las mujeres, el estado mamario por el autoexamen, el ritmo urinario en el hombre, etc.).

     De esta manera, percibir cualquier cambio en referencia al funcionalismo habitual debe llamarnos la atención y a consultar a un profesional médico, a los fines de determinar qué es lo que realmente está ocurriendo.

     Muchas enfermedades producen síntomas muy sutiles, y la mejor forma de tomarlas a tiempo es con el diagnóstico precoz, por lo que conocernos y prestarle más atención a nuestro organismo termina siendo la mejor manera de ayudar a los profesionales médicos y a conservar nuestra salud.

     Por último, recordar que el llevar a cabo hábitos de vida saludable es la mejor manera de cuidar nuestro cuerpo, por lo que una dieta variada en donde se eviten los excesos de alimentos dañinos, el realizar alguna actividad física, un control periódico y tener un plan de vacunación acorde a la edad y situación de cada uno, hará el resto para mejorar no sólo nuestra longevidad (más años de vida) sino también nuestra calidad de vida, para disfrutar de lo nuestro, de nuestros afectos y de quienes nos rodean.



Dr. José A. Nayi
Médico, Especialista en Medicina Interna
Especialista en Cardiología
Master en Medicina Vascular
E-mail: josenayi@hotmail.com


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